Donald Trump y Jair Bolsonaro debilitaron las defensas de salud de América Latina contra el COVID-19

Posteriormente, los dos líderes atacaron al organismo internacional más capaz de combatir el virus, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), citando su participación en el programa médico cubano. Con la ayuda de Bolsonaro, Trump casi lleva a la bancarrota a la agencia al retener los fondos prometidos en el apogeo de la epidemia, en una medida que no se había revelado previamente.

Y con la ayuda de Trump, Bolsonaro convirtió la hidroxicloroquina en la pieza central de la respuesta de Brasil a la pandemia, a pesar del consenso médico de que la droga es ineficaz e incluso peligrosa. La Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos advirtió en abril contra la mayoría de los usos del medicamento para tratar COVID-19. Un mes después, Trump anunció después de una llamada telefónica con Bolsonaro que Estados Unidos enviaría dos millones de dosis de la droga a Brasil.

Los sistemas de salud deficientes y las ciudades superpobladas han hecho que América Latina sea muy vulnerable. Pero al expulsar a los médicos, bloquear la asistencia y presionar por curas falsas, Trump y Bolsonaro han empeorado la mala situación al desmantelar los mecanismos de defensa.

Con un tercio de las muertes registradas en todo el mundo, América Latina sufrió más intensamente el ataque de COVID-19 que cualquier otra región.

Los dos gobernantes más poderosos de América, Trump y Bolsonaro, son nacionalistas acérrimos que desafían la ciencia convencional. Ambos han priorizado el crecimiento económico y las políticas a corto plazo sobre las advertencias de salud pública. Ambos son profundamente hostiles a los gobiernos de izquierda en la región, particularmente a Cuba, una causa que ayuda a Trump con los votantes cubanoamericanos en uno de los estados electorales cruciales, Florida.

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“En su afán por deshacerse de los médicos cubanos, la administración Trump ha castigado a todos los países del hemisferio y, sin duda, eso ha significado más casos de COVID y más muertes por el virus”, dijo. -declara. Mark L. Schneider, exjefe de planificación estratégica de la OPS y también funcionario del Departamento de Estado durante la administración Clinton. “Esto es escandaloso”.

Los países más pequeños y menos poderosos como Ecuador se han visto muy afectados. Ecuador accedió a la presión estadounidense y, poco antes de la pandemia, despidió a casi 400 trabajadores de la salud cubanos. Luego, el país también sufrió el congelamiento de fondos de la administración Trump para la organización de atención médica, lo que obstaculizó su capacidad para proporcionar suministros de emergencia y apoyo técnico.

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