Trump y la otra «justicia» ›Mundo› Granma

Muy claro: el mundo está dividido entre la justicia que es, la necesaria, y la “justicia” fabricada, dirigida y aplicada por el Gobierno de Estados Unidos, como si fuera el juez universal.

Hay recuerdos que, aunque signifiquen momentos despreciables de la historia, y que ya quieren hacerlos creer como cosa del pasado, aún tienen presente, y constituyen un lastre para que se construya el modelo de sociedad.

Octubre de 2001 figura como el comienzo de la guerra de Estados Unidos contra Afganistán. Y en marzo de 2003, el gobierno estadounidense de George W. Bush atacó a la República de Irak.

Contra ambas naciones se cometieron crímenes de guerra, torturas salvajes, se utilizó uranio empobrecido que mató a cientos de civiles y mutó a miles para siempre, en su mayoría niños, mientras ciudades enteras, mezquitas, palacios, monumentos que son Patrimonio de la Humanidad, fueron convertidos en cenizas.

Se ha cometido un verdadero genocidio contra estas dos naciones, y la llamada “justicia” internacional se ha destacado por su ausencia al aplicarla contra gobiernos y líderes responsables de tales acciones criminales.

Como ocurre ahora con la Corte Penal Internacional (CPI), cuando un proceso de investigación se atreve a surgir en este sentido, se topa con la otra realidad – la otra “justicia” – que no admite que se cumpla, e incluso se aprueba. leyes de inmunidad para el personal militar involucrado en delitos.

Así fue como el secretario de Estado Mike Pompeo anunció recientemente que la administración Trump impondría sanciones a los funcionarios de la CPI, considerando “ilegítimos” “los intentos de someter a los estadounidenses a su jurisdicción”.

Cabe recordar que el pasado mes de junio Washington anunció sanciones económicas y limitaciones de visado contra investigadores de la entidad jurídica mundial, por considerar su trabajo como “una amenaza a la seguridad nacional”.

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Todo comenzó en 2017, cuando la CPI dijo que había suficiente información para demostrar que las fuerzas estadounidenses habían “cometido actos de tortura, tratos crueles, ataques a la dignidad personal, violación y violencia sexual” en Afganistán en 2003 y 2004 y más más tarde, en cárceles clandestinas de la CIA en Polonia, Rumania y Lituania.

No olvidemos las torturas perpetradas contra detenidos en Abu Ghraib, Irak y en la prisión de la base militar ilegal ubicada en Guantánamo, Cuba, que fueron los peores ejemplos de lo que hacen los gobiernos yanquis, al margen de la ley, y aplicando su “justicia”, en nombre de una seguridad nacional que quieren usar como chaleco salvavidas para un sistema enfermo y metastásico.

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