Sin fronteras: médicos cubanos en Cuba y el mundo

Antes del triunfo de la Revolución Cubana, el 1 de enero de 1959, había 6.250 médicos en la isla, de los cuales cerca de la mitad abandonaron el país después de esa fecha. Además, más del 63,2% de los que existían vivían en La Habana, donde los hospitales públicos, clínicas y centros de salud privados solo eran accesibles para quienes tenían los recursos para acceder a ellos y podían pagar por estos servicios. Los tres macizos montañosos de Cuba casi no recibieron asistencia médica. La salud pública desde los primeros años de la Revolución se ha convertido en una prioridad para el Estado cubano, que desde un principio la entendió como un derecho del pueblo, por lo que se garantizaron las condiciones necesarias para ofrecer servicios gratuitos a todos por igual. .

Comenzaron a combatir enfermedades, destinando un presupuesto de 22.670.965 pesos para financiar la salud de la población. Estos números han ido aumentando con el tiempo. Para 2019 se asignaron 10,662,200,000 pesos y, para 2020, 12,740,000,000 (US $ 530 millones). Esto representa el 28% del presupuesto total y, junto con el presupuesto para educación, representa más del 50% del mismo.

Ambos ámbitos se complementan en el sistema de salud cubano (Portal, 2019). La financiación de este año permitirá realizar más de 200 millones de consultas médicas, además servirá para garantizar los servicios médicos prestados en hospitales e institutos, así como la atención primaria de salud. A esto se suma la cobertura financiera de 1.4 millones de hospitalizaciones y medicamentos necesarios (Portal, 2019). También es importante tener en cuenta los gastos asociados a la pandemia Covid-19, una emergencia de salud que conmocionó al mundo y de la que Cuba no solo estuvo exenta, sino que también destacó en su lucha. en muchos otros países.

Durante 2019 se capacitaron 8.098 nuevos profesionales en las diferentes carreras de las Ciencias Médicas, por lo que Cuba cuenta con más de 100.000 médicos en activo, con los que alcanza la cifra más alta de la historia y con ello un indicador de los primeros. en el mundo, con una proporción de 9,0 médicos por mil habitantes: unos 20.000 estomatólogos, más de 80.000 licenciados en enfermería, 150 hospitales, 450 policlínicos, cerca de 11.000 consultorios médicos, 13 universidades médicas, unos 90.000 estudiantes y 30.000 especialistas en entrenamiento. Más de 35.000 estudiantes extranjeros de 141 países se han graduado de universidades cubanas (Portal, 2019).

Solo en 2019 se realizaron más de 89 millones de consultas en la red básica de salud y 1.199.000 cirugías. En 2019 se garantizó la cobertura de vacunación por encima del 98%, lo que permitió proteger a la población infantil de 13 enfermedades, con 14 enfermedades infecciosas eliminadas.. Otros nueve no constituyen problemas de salud porque tienen tasas inferiores a 0,1 x 100 mil habitantes. La mortalidad prematura se redujo en la población menor de 60 años debido a enfermedades cardíacas, cerebrovasculares y diabetes mellitus. Existen 37 unidades de ciencia, tecnología e innovación en el país, 1.500 proyectos de investigación, 153 ensayos clínicos y 8 vacunas producidas a nivel nacional (Portal, 2019).

El personal de salud cuenta con un alto nivel de formación técnico-científica formado durante los más de 60 años de la Revolución Cubana, donde se ha priorizado el desarrollo de la salud, la formación profesional, la investigación científica y el desarrollo de vacunas. y la erradicación de enfermedades endémicas antes de 1959. Esto permitió a Cuba ofrecer sus servicios a otros pueblos del mundo desde temprana edad.

Antecedentes históricos de la cooperación médica cubana

La historia de la cooperación médica cubana es muy amplia y ha pasado por varias etapas y modalidades. Todo empezó el 23 de mayo de 1963, cuando partió hacia Argelia el primer grupo de médicos internacionalistas cubanos. Así comenzó la primera misión médica solidaria oficial cubana en la historia de la Revolución. Sin embargo, antes de esa fecha, los médicos cubanos ayudaron a la población chilena en 1960, luego de uno de los mayores terremotos registrados hasta la fecha.

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Entre los años sesenta y ochenta, esta ayuda se entendió como una “Misión internacionalista” basada en el principio de solidaridad, y cubrió otras áreas científicas y profesionales. No era estrictamente una exportación de servicios, ya que ni el país ni los médicos recibían ingresos de ella. Este tipo de ayuda, en países denominados Tercer Mundo, fue considerada un aporte cubano a la liberación y desarrollo de los pueblos. La década de los noventa estuvo marcada por hechos externos que afectaron fuertemente a la economía cubana, entre ellos la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), la desaparición del Campo Socialista, principal mercado cubano y el inicio del llamado Período Especial.

Esta situación propició el surgimiento de una nueva forma de cooperación: la Asistencia técnica pagada o contrato directo, cuya esencia es que se establece un convenio, mediante el cual el médico contratado percibía una retribución por los servicios prestados y, por otro lado, se realizaba una aportación al Sistema Único de Salud que permitía mantener el resto de la colaboración médica, que por la situación económica que existía, el país no podía hacerse cargo.

A fines de la década de 1990, ocurrieron eventos naturales en la región de Centroamérica y el Caribe (huracanes George y Mitch) que cambiaron todo lo que se había hecho hasta ahora. Se redujo la modalidad Misión Internacionalista, se redujo paulatinamente la Asistencia Técnica Remunerada y la Programa de salud integral (PIS), el 3 de noviembre de 1998, inicialmente en Centroamérica y el Caribe y luego expandiéndose a África y el Pacífico.

Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), en La Habana. Foto: Abel Padrón Padilla / Cubadebate

La Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) se creó en este período, como elemento básico de continuidad y sostenibilidad de este Programa. En relación a los extranjeros que estudian en Cuba, el gobierno ha creado las condiciones de vida necesarias para que su proceso de formación sea lo más completo posible. A todos los becarios se les garantiza vivienda, alimentación, servicios de salud, materiales, instalaciones educativas y todo el equipamiento didáctico y administrativo necesario. (Morales, 2017)

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La esencia del PIS fue enviar Brigadas Médicas a lugares remotos, de difícil acceso, donde los médicos nacionales no estaban presentes y a quienes solo se les asignó una suma de dinero para cubrir necesidades básicas ”.[1] Asimismo, se han desarrollado otros programas y modalidades de acuerdo a las emergencias que han surgido. (Morales, 2017).

La cooperación de Cuba se desarrolló sobre la base del principio de compartir lo que tenemos. Asimismo, estas prácticas se diferencian por el carácter voluntario de los cooperadores, quienes en ningún caso son desplazados por obligación. Una vez tomada la decisión y arribado al destino, una de las principales atenciones del gobierno cubano ha sido la generación de condiciones de vida profesional, técnica y digna para cada uno de sus colaboradores que salen del país. Los periodos de estancia son de dos años con vacaciones anuales. El programa incluye la preservación de su trabajo en Cuba, asistencia financiera adicional a su familia y la preservación total de su salario en Cuba, así como un importante reconocimiento a su labor a nivel social. En términos monetarios, el trabajador humanitario cubano en el país donde trabaja recibe una subvención económica que le sirve para cubrir sus necesidades de estancia. En algunos casos, en el país anfitrión, el gobierno asume conjuntamente parte de su mantenimiento (Morales, 2017).

Uno de los ejemplos más importantes de la colaboración médica cubana fue la creación del Contingente internacional de médicos especialistas en situaciones de desastre y epidemias graves Henry Reeve. Este Contingente fue creado por Fidel Castro en 2005, con el fin de asistir a las víctimas del huracán Katrina en Estados Unidos. La ayuda médica cubana nunca llegó a su destino previsto, ya que el presidente George W. Bush no les dio permiso para ingresar. La tragedia dejó más de 1.800 muertos. Un año después, Bush declaró: “Mi gobierno no ha cumplido con su responsabilidad”.[1]

Desde entonces, el contingente de Henry Reeve[2] atendido en casos de terremotos (Pakistán, 2005; Indonesia, 2006; Perú, 2007, China, 2008; Haití, 2010; Chile, 2010; Nepal, 2015; Ecuador, 2016), lluvias intensas (Guatemala, 2005; Bolivia, 2006) ; México, 2007; El Salvador, 2009; Chile, 2015; Venezuela, 2015), emergencias médicas (cólera en Haití, 2010; Ébola en Sierra Leona, Guinea, Liberia, 2014) y huracanes (Dominicana, 2015; Islas Fiji, 2016; Haití, 2016).[3]

En los últimos años, Cuba se ha visto obligada a diversificar sus fuentes de financiamiento para garantizar su colaboración y la supervivencia del propio sistema de salud cubano, uno de los grandes logros sociales de la Revolución. En este ámbito, ha alcanzado importantes acuerdos de colaboración con varios países con los que ha asumido que comparte la responsabilidad económica, especialmente en lo que respecta a la atención médica, que es el caso específico de Venezuela y Brasil (durante los gobiernos del Partido de los Trabajadores). En temas específicos, celebró convenios de cofinanciamiento para impulsar planes o seguimientos, como el surgimiento del Ébola en África o la atención de emergencias en Haití, entre otros. En este sentido, Antonio Romero plantea:

“En cuanto al esquema de financiamiento de la cooperación cubana, hay diferentes opciones: en algunos casos, todos los costos han sido asumidos por la parte cubana (especialmente el dirigido a países muy pobres o vulnerables); en otros casos, los programas y proyectos han sido financiados con fondos de terceros (otros países bajo esquemas de cooperación triangular y / u organismos internacionales); peor aún, también hay acciones registradas cuyo presupuesto fue asumido y compartido por Cuba y el país beneficiario ”. (Morales, 2017).

El nivel de colaboración que Cuba ha logrado mantener ha sido mayoritariamente libre o compartida. Destacan los esfuerzos de la isla por mantener a más de 50 mil profesionales en el exterior, otorgar miles de becas a estudiantes de todo el mundo, garantizar todas las operaciones quirúrgicas que se realizan, así como los materiales y equipos. Todo esto representa un gasto extraordinario para el gobierno cubano.

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[1] Ver: Néstor Marimón y Evelyn Martínez. Evolución de la colaboración médica cubana en los 100 años del Ministerio de Salud Pública.
[2] Ídem.
[3] Henry Reeve es un patriota cubano de nacionalidad estadounidense y luchó junto a los cubanos en la lucha por la independencia de España en el siglo XIX.

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