Pesca – mi justa con un bonefish en Cuba deja un recuerdo inolvidable

Ávido pescador y ex recaudador de impuestos de Edimburgo Ian whyte (foto) describe un momento memorable de un reciente viaje de pesca a Cuba en busca de macabí.

Riadel, mi guía y yo hemos estado caminando por los apartamentos durante una hora y no había señales de peces. Vadeamos lentamente para que nuestros pies no perturben el agua. El bonefish puede asustarse fácilmente.

Entonces Riadel susurra: “Bonefish, diez en punto, 30 metros”. Miro pero no veo ningún pez.

Susurra por segunda vez: “El pez se mueve hacia la izquierda, ahora a 25 yardas de distancia”. No pude ver nada en el agua que tenga solo 45 centímetros de profundidad.

Entonces veo movimiento. Una forma comienza a tomar forma. Unos segundos más tarde, veo claramente un pez. Riadel muestra dónde quiere que aterrice mi mosca, no demasiado cerca porque podría asustar al pez, demasiado lejos y no la verá.

No puede colocar la línea de mosca cerca del pez, ni puede crear una sombra en el pez con la línea. El viento sopla, lo que complica las cosas.

Entonces Riadel susurra: “Haz el casting”. Dejo ir la mosca y luego recojo la holgura de una vez, tratando de mantener mi ritmo a pesar de que mi corazón está acelerado.

Sin lanzamiento falso, una vez hacia atrás y luego hacia adelante, lanzar y soltar. La mosca aterriza corta. “Más a la izquierda”, susurra mi guía. Subo rápidamente, pero esta vez un poco demasiado a la izquierda.

Riadel ordena: “Espera”. Me paro como una garza. El pez se acerca y Riadel dice: “Desnúdate tranquillo tranquillo, despacio, despacio”.

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El pez ve mi mosca y caza. Su boca se abre y llamo. El guía grita: “Lo tienes”. Todo el infierno se desata.

La línea de mosca se acopla bien, el agua brota. Sacas los dedos del carrete mientras este fantasma de los platos camina hacia el horizonte.

Mi carrete aúlla en protesta cuando el pez se pone en marcha. En unos segundos, está a 100 metros de distancia, la velocidad es electrizante.

Todo lo que ha leído o escuchado es verdad. Estos macabí son, sin duda, uno de los peces más rápidos que puedes pescar en una caña de pescar, pero después de dos carreras más es mío.

Lo deslizo en las manos del guía, se quita el anzuelo y sostengo el pez por unos segundos para una foto (ver arriba) luego se suelta en las olas para pelear otro día.

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