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¡No más impunidad!


Daniel Ortega, Raúl Castro y Nicolás Maduro (Foto La Prensa)

SAN JUAN, Puerto Rico. – Los regímenes totalitarios de Cuba, Venezuela y Nicaragua se han caracterizado por la incesante violación de los derechos humanos de sus respectivos pueblos, como por la comisión de abundantes crímenes de lesa humanidad sobre la población que se les opone.

En Cuba, desde el instante en que el régimen castrista tomó el poder hace 60 años, han sido muchos los crímenes de lesa humanidad, comenzando por las decenas y decenas de ejecuciones extrajudiciales ordenadas por el dictador Raúl Castro en Santiago de Cuba a lo largo de los primeros días de enero de 1959 y pasando por las ejecuciones de opositores en la fortaleza de la Cabaña bajo el mando del genocida Ernesto (Che) Guevara y por órdenes del déspota Fidel Castro.

También en la década de los sesenta, a lo largo de la lucha de las guerrillas anticastristas en las Sierras de El Escambray y otros lugares del país, se fusiló sin juicio a cientos y cientos de cubanos que apoyaban las guerrillas pro democracia. Después, en los setenta y ochenta, cuando Cuba se implicó en las guerras en múltiples países de África (Angola, Somalia, Etiopía, Eritrea, etc.) tropas cubanas cometieron serios crimines de lesa humanidad contra los habitantes de tales países. En la década de los noventa la dictadura castrista cometió uno de los más terribles crímenes al hundir el remolcador “13 de marzo” asesinando a pequeños, hombre, mujeres y ancianos, con un total de 42 víctimas. Añádase el hecho de cientos y cientos de precarias embarcaciones y balsas con cubanos que escapaban de la dictadura castrista que fueron asesinados por la Marina de Guerra de Cuba.

Cabe apuntar, además de esto, el cobarde derribo de las Avionetas civiles de los Hermanos al Rescate en espacio aéreo internacional por aeroplanos de combate de la Fuerza Aérea cubana con órdenes expresas y directas del dictador Raúl Castro; hecho acontecido mientras que trataban de salvar a los balseros cubanos que salían del país en pos de libertad en otras tierras. Y, más últimamente, ya en el Siglo XXI, los asesinatos de opositores pacíficos como Oswaldo Paya Sardiñas, Orlando Zapata Tamayo, Berta Soler, entre otros muchos. Añádase los miles y miles de cubanos que han sido torturados por el Departamento de la Seguridad del Estado en la lúgubre Villa Marista en La Habana, en El Castillito en Santiago de Cuba y otras dependencias de la policía política castrista.

En Venezuela, la dictadura procastrista de Nicolás Maduro ha cometido serios crimines de lesa humanidad, asesinando a estudiantes y venezolanos por lo general que protestaban pacíficamente demandando el respeto de los derechos humanos y restauración de la democracia en el país. También están las serias torturas y asesinatos cometidos por el Servicio de Inteligencia Bolivariano (Sebin) contra los opositores venezolanos como el caso de Fernando Albán. También podemos destacar el homicidio de Oscar Pérez y sus cooperadores, ultimados por fuerzas de la Guardia Nacional Bolivariana; y el homicidio a lo largo de una manifestación opositora del violinista Armando Cañizales Carrillo por tocar con su violín el Himno Nacional de Venezuela a lo largo de las quejas. Fueron asesinados asimismo 25 indígenas perteneciente a las tribus de los Pemones en la frontera con Brasil. Y en días recientes, el planeta vio como las tanquetas chavistas embestían a los pacíficos opositores que protestaban en las calles asesinando a los valientes jóvenes venezolanos.

En Nicaragua, la dictadura procastrista de Daniel Ortega asimismo ha cometido serios crímenes de lesa humanidad. De un año a la data, las fuerzas gubernativos han asesinado unos 545 opositores, de ellos unos 23 pequeños. Entre los opositores podríamos mentar el homicidio de Pedro Mondragón en Nueva Segovia, y del Profesor Carlos López en Masaya o bien el trágico crimen del incendio de la residencia de un opositor, donde murieron carbonizados ocho personas, entre ellos el jefe de la familia Oscar Velázquez Pavón y sus 2 hijos menores, de 8 meses y de un par de años. También hay que incorporar los cientos y cientos de detenidos y torturados por esa dictadura.

La dictadura de los hermanos Castro lleva 60 años, la de Maduro y su predececesor Hugo Chávez lleva 20 años y la de Daniel Ortega 12 años, todas y cada una asesinando, torturando y recluyendo impunemente a sus respectivos pueblos.

¡La impunidad de los crímenes de lasa humanidad es inadmisible! Es hora ya de que se les aplique a los responsables y coautores de dichas dictaduras el Estatuto de Roma de 1998, más conocido como el estatuto de la Corte penal Internacional, que establece como delitos los crímenes de genocidio y los de lesa humanidad (Artículos cinco, seis y siete).

En repetidas ocasiones los opositores de Cuba, Venezuela y Nicaragua han pedido que los dictadores Raúl Castro, Nicolás Maduro y Daniel Ortega sean procesados por sus genocidios, crímenes y violaciones de derechos humanos ante ese alto organismo judicial internacional. Se trata de un lamento de justicia que he de ser oído y puesto en práctica cuanto antes posible.

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