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Activistas de la Comunidad LGTBI cubana. - Los gais dan el ejemplo a los machazos en Cuba

Los gais dan el ejemplo a los machazos en Cuba


Activistas de la Comunidad LGTBI cubana (fotografía fichero)

LA HABANA, Cuba.- El pasado sábado 11 de mayo tuvo lugar, en el centro histórico de La Habana, una Marcha del Orgullo Gay de carácter independiente. Desafiando el impresionante despliegue represivo, cientos de activistas LGBTI+, acompañados de abundantes simpatizantes, desfilaron valerosamente por el Paseo del Prado, desde el Parque Central hasta el Malecón. Al llegar a esta última avenida, la policía puso fin al acontecimiento. ¿Teme el régimen un nuevo “Maleconazo”?

Se trató de la primera manifestación independiente efectuada en la capital cubana desde la que semanas atrás representaron los contrincantes del maltrato animal. Por esta única vez, la marcha sabático no fue organizada por la doctora Mariela Castro Espín y sus paniaguados del gubernativo Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX).

Las razones esgrimidas por la Sexóloga en Jefa para no representar este año su frecuente conga provocan sorpresa. Las contrariedades económicas, el ambiente político internacional y la actitud hostil de Washington semejan más bien pretextos. Al parecer, se decidió no convocar el desfile para eludir cualquier expresión “políticamente incorrecta” que, en medio del masivo descontento popular con el actual incremento de las faltas de todo género, pudiesen hacer personas nada ortodoxas que, por definición, no acostumbran a actuar como otros aguardan de ellas.

Por consecuente, lo que en las marchas convocadas por el CENESEX era cumplimiento del poder y conformismo político se convirtió por esta vez en reto a exactamente las mismas autoridades que, como nos enseña la Historia, si por algo se han caracterizado ha sido por su rechazo y su opresión a cualquier expresión de homosexualismo.

Ahí están, para recordárnoslo, los vergonzosos campos de concentración de las llamadas “Unidades Militares de Ayuda a la Producción” (las lamentablemente insignes UMAP) y los encendidos alegatos del “Máximo Líder”. En estos —muy difundidos por cadenas de radio y T.V., y reproducidos después en los periódicos nacionales— se vio el espectáculo lamentable de un jefe de estado que arremetía, con expresiones despectivas de todo género, contra una categoría de conciudadanos, por el solo hecho de tener una orientación sexual diferente.

La conversión de la conga obediente, organizada por la hija predilecta de su papá, en un reto civil, representa un buen ejemplo de la manera en que las cosas, respondiendo a sus realidades y esencias, se convierten de forma dialéctica (como afirmarían Hegel y asimismo —¿por qué razón no mentarlo?— Marx).

La marcha inconformista explica también la mucha razón que tuvo en su instante el antaño Represor en Jefe, comandante Ramiro Valdés Menéndez, al charlar del “potro salvaje del internet”. Fue a través de las redes sociales que se llegó al preciso acuerdo para efectuar la marcha, a pesar de las renuencias de Doña Mariela y los burócratas que la rodean.

La reacción de la mencionada señora frente a lo ocurrido no deja de resultar sorprendente. Según el diario El Nuevo Herald, manifestó que se trató sencillamente de “un espectáculo organizado desde Miami y Matanzas”. A esto solo cabría comentar: ¿Y qué? ¿Acaso los cubanos de esas 2 urbes no son compatriotas nuestros!

El corajudo reto planteado al gobierno castrista por la comunidad LGBTI+ y sus amigos recuerda al ejemplo dado cada semana, a lo largo de años, por las dignas Damas de Blanco. Al menos hasta el momento en que alguien tuvo la ocurrencia de arbolar el leimotiv “Todos Marchamos”, con lo que se desvirtuó el carácter puramente femenino de esa ejemplar queja.

Las representantes del “sexo débil”, con sus actos, les probaban a los “machazos”, domingo tras domingo, que estaban sometidos a los abusos del régimen y aguantaban como carneros todos los atropellos de este. De forma equivalente, ahora asimismo las “locas”, “chernas”, “patos”, “gansos”, “maricas” (o bien cualquier otra expresión desdeñosa que desee dárseles), con su valiente actitud, han hecho ese llamado civil a esos “hombres varones y masculinos”.

Razón tiene Diario de Cuba cuando, en su más reciente editorial, califica la marcha del pasado sábado como “un jalón en la lucha por los derechos humanos en Cuba”.

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