Las combatientes cubanas quieren un tiro parejo

El boxeador Idamelys Moreno se envuelve una venda en la mano antes de una sesión de entrenamiento en un centro deportivo en La Habana, Cuba, el 24 de enero de 2017. [Photo/IC]

La nueva generación cuestiona la política oficial sobre anillos masculinos

LA HABANA – En el funk mohoso de un salón de boxeo en el corazón de la capital cubana, Idamelys Moreno mete una serie de ganchos rectos en un pesado saco de boxeo.

Durante los últimos cuatro años, ha destrozado todo en los entrenamientos para intentar emular a decenas de cubanos al ganar el oro olímpico en el ring.

Pero Moreno y otras mujeres talentosas no chocan tanto con un techo de cristal como con una pared de cristal: en Cuba, solo los hombres pueden pelear en torneos de boxeo.

“No nos dieron la oportunidad”, dijo el musculoso joven de 27 años con ardiente ambición y frustración.

Buceadora y perezosa, su postura cambia constantemente mientras se abre paso a través de la bolsa oscilante, la habitación haciéndose eco de sus feroces golpes.

Los grandes del boxeo de la isla están colgando carteles en las paredes, incluido Teófilo Stevenson, tres veces campeón olímpico de peso pesado.

“Es una boxeadora con mucho entusiasmo y una enorme habilidad física, pero todavía está lejos de su máximo potencial”, dijo su entrenador Emilio Correa, quien ganó la plata en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y el oro en el campeonato mundial amateur de 2005.

Los cubanos están orgullosos de su singular tradición de boxeo, que les ha valido 37 medallas de oro olímpicas y 76 medallas de campeonato mundial, todas ganadas por hombres.

“Si nos dan la oportunidad, también podemos aprovechar la colección de medallas que los hombres han ganado”, dijo Moreno, un peso pluma, cuya destreza en el golpe se perfeccionó al pelear con hombres.

Ella no es la única mujer que trabaja las maletas.

Túrnense para entrenar con ella, Yuria Pascual, bióloga de 26 años, y Ana Gásquez, una expatriada francesa que dice sentirse atraída por Cuba por la mística de su tradición boxística.

Siempre ambiciosa, Moreno puso su mirada en “una medalla mundial y olímpica”, y agregó: “Si los hombres pueden hacerlo, ¿por qué nosotros no?”

Bastión masculino

Es una paradoja horrible para estas mujeres que desde 2006 Cuba ha estado representada en los programas femeninos de todos los deportes olímpicos, incluida la halterofilia y la lucha libre, pero no en este último bastión del machismo cubano, entre las cuerdas de un ring de boxeo.

En general, se acepta aquí que el boxeo es un deporte masculino, demasiado peligroso para las mujeres.

En otros lugares, la igualdad de género en el deporte ha evolucionado y el boxeo se unió a las filas de los eventos olímpicos femeninos en los Juegos de Londres 2012.

Moreno descarta la opinión de los cubanos de que el boxeo es demasiado peligroso para ella, insistiendo en que la protección del cuerpo es más que adecuada.

“Todos los deportes de combate son peligrosos, pero tenemos protección para el pecho, la cabeza y la boca”.

La renuencia oficial a reconocer el boxeo femenino “finalmente desanimará” a las mujeres jóvenes que quieren probar el ring, dijo.

Tienen muchos modelos a seguir en todo el mundo, incluida la indiscutible campeona mundial de peso ligero de Irlanda, Katie Taylor, cuyo camino hacia el éxito profesional comenzó con el oro olímpico en Londres 2012.

Los chicos ayudan

Irónicamente, se invita a las mujeres a entrenar en innumerables gimnasios de boxeo en toda Cuba, y Gásquez reconoce el gesto de los homólogos masculinos en el nivel básico de este deporte.

“Los chicos nos ayudan… no nos discriminan”, dijo.

Las mujeres parecían preparadas para un gran avance en 2016, cuando el presidente de la Federación Cubana de Boxeo, Alberto Puig, anunció la posibilidad de abrir la competencia a las mujeres. Pero tres años después, nada ha cambiado.

Continúan entrenando, alimentados por el optimismo de que el Instituto Cubano del Deporte finalmente dará luz verde al boxeo femenino de cara a los Juegos Olímpicos de 2020 en Tokio.

Para estas mujeres, es imposible no pensar en Namibia Flores, presentada como un ejemplo a las boxeadoras pero que ha cumplido los 40 años -el límite de edad para la competición- sin cumplir su sueño de ganar una medalla de oro.

“No quiero que nos pase lo mismo”, dijo Moreno.

Alcides Sagarra, considerado por muchos como el padre del boxeo cubano, cree que es solo cuestión de tiempo que las mujeres ocupen su lugar entre los íconos del deporte.

“A las cubanas no se les puede negar el derecho a participar”, dijo Sagarra, de 82 años, quien ha entrenado a más de 80 campeonas olímpicas y mundiales cubanas.

Agencia de Medios de Francia

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