La persistencia de los ambientalistas mexicanos da sus frutos

Por Eugenio Fernandez Vazquez * (IPS)

Foto: Un campo de maíz donde se ha utilizado glifosato en México. Foto: Margarito Perez Retana / Cuartoscuro

HORAS DE LA HABANA – Cerrando 2020 con buenas noticias, El Diario Oficial de la Federación publicó un decreto el 31 de diciembre, anunciando que “para el primer semestre de 2023, a más tardar”, el gobierno federal promovería reformas legales relevantes “para prevenir el uso del glifosato como sustancia activa en agroquímicos y maíz transgénico en México “.

Esta es una gran victoria para el movimiento campesino y ambiental en México. Además, un llamado a redoblar esfuerzos y luchar para lograr cambios radicales en las zonas mexicanas.

La publicación de este decreto es una victoria para los cientos de organizaciones, grupos y actores políticos y económicos de todos los niveles, dentro y fuera del gobierno federal, que se han apoderado de la enorme aparato político de las grandes agroindustrias nacionales y multinacionales.

Versiones anteriores del proyecto de decreto publicado durante 2020 mostraron que muchos actores clave del gobierno federal se opusieron, especialmente el exjefe de gabinete del presidente de México, Alfonso Romo, y sus aliados en el gabinete. Afortunadamente, perdieron y ganó el país.

Si no lograron esta victoria es porque las organizaciones de agricultores y sociedad civil – de Greenpeace en ANEC, junto con las organizaciones colectivas Ma OGM y una larga lista de grupos, han trabajado incansablemente para hacer del tema una prioridad y para exigir que López Obrador cumpla su palabra.

Las organizaciones y actores que defienden los estilos de vida de los agricultores y el medio ambiente han realizado el tedioso trabajo de no dejar pasar un solo día sin revisar los decretos publicados, los artículos de los medios, para convencer a los actores de todos los niveles y para todos los sectores, y si no hubieran hecho este trabajo, no habrían logrado hacer un progreso tan monumental.

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Pero sea cual sea la magnitud de esta victoria, sigue siendo solo un primer paso.

El glifosato no es el enemigo a derrotar, es solo una de sus herramientas. El enemigo que hay que matar es esta agricultura industrial que prevalece hoy, que crea ciudadanos obesos y desnutridos, agricultores pobres y corporaciones multinacionales ricas.

Para matar a este enemigo, no solo debemos luchar para detener lo que nos duele, sino avanzar con una política agrícola reparadora. Una solución que conduce a economías rurales y alimentarias inclusivas y diversificadas, que ofrece a los agricultores un boleto para salir de la pobreza y redistribuye la riqueza. El que abre la puerta a una nueva relación con sus campos, bosques, selvas y desiertos.

Esta victoria del glifosato no es el único progreso logrado durante el mandato de esta administración. Si bien algunos de los avances han sido tan suaves, es casi como si no se hubiera hecho nada.

Por ejemplo, el Sembrar vida (La vida vegetal) tiene un gran potencial. Hay testimonios en muchos lugares que nos permiten ser moderadamente optimistas al respecto.

Sin embargo, otros testimonios debilitan este optimismo. Confirman que es un poco como “cobrar por hacer muy poco o nada”, algo que se ha hecho durante los últimos seis años. Esto ha ayudado a desentrañar el tejido organizativo en amplias zonas del país. La falta de transparencia que existe en México significa que no sabemos exactamente qué está pasando con el programa.

En todo caso, el nuevo decreto propone compromisos que pueden servir de ancla y referencia para futuras batallas en esta guerra para defender los campos mexicanos, el planeta, los agricultores y demás ciudadanos del mundo, y trabaja contra quienes quieren. luchar contra nuestros recursos naturales. y llenar sus bolsillos a costa nuestra.

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Es importante destacar que el objetivo del decreto es reemplazar el glifosato con “alternativas sostenibles y culturalmente apropiadas”. Aquellos que mantienen la producción igual y son más seguros para la salud humana, la diversidad biocultural del país y el medio ambiente.

Esta oración incluye un compromiso que no se manifestará por sí solo. Debemos exigir que se respete todos los días.

* Eugenio Fernández Vázquez, consultor ambiental del Centro Mexicano de Expertos y Gestión Ambiental.

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Esta articulo fue publicado originalmente por Pie de página, en la plataforma mexicana Periodistas de A Pie.

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