La leyenda del jazz Arturo Sandoval evoca a Cuba para dedicarse a la música

La leyenda del jazz Arturo Sandoval evoca a Cuba para dedicarse a la música

Cuando Arturo Sandoval comenzó a tocar la trompeta a la edad de 10 años mientras vivía en Cuba, le dijeron que nunca tendría éxito como músico.

Con el corazón roto pero decidido, Sandoval perseveró y finalmente dominó el instrumento a una edad temprana.

La pasión de Sandoval por la música le trajo consuelo mientras vivía aterrorizado en la Cuba de Castro. Su vida en Cuba fue difícil: su familia era pobre y luchaba para llegar a fin de mes. Durante el servicio militar obligatorio, fue encarcelado por escuchar jazz estadounidense en la radio. Aún así, Sandoval le da crédito a la música por salvarlo durante los momentos más difíciles de su vida.

“Ni siquiera puedo imaginar lo que podría pasarle a mi vida si la música no me pasara de la misma manera”, dijo Sandoval. “Fue como un regalo de Dios”.

A Sandoval se le prohibió tocar o escuchar jazz en Cuba, pero se le permitió tocar en el grupo afrocubano Irakere. Aunque tuvo que ocultar su pasión por el jazz, Sandoval disfrutó de la oportunidad de poder tocar con cualquier música.

En el último episodio de LA Stories con Giselle Fernandez, Sandoval habla de un encuentro casual con la gran leyenda del jazz Dizzy Gillespie en Cuba.

Haciéndose pasar por su conductor, Sandoval se ofreció a mostrarle a Gillespie la Habana. Más tarde esa noche, Gillespie se sorprendió al encontrar a su conductor en el escenario tocando la trompeta con la banda. A partir de ahí, los dos formaron una amistad que cambiaría la vida de Sandoval para siempre. Fue Gillespie quien ayudó a Sandoval y su familia a escapar de Cuba y desertar a los Estados Unidos.

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“Nací de nuevo porque comencé a experimentar un mundo completamente diferente que no existía en absoluto para mí”, dijo Sandoval.

Ahora ganador de 10 premios Grammy y premios Grammy Latino, Sandoval va más allá de la trompeta, toca el piano y también compone su propia música. Incluso ganó un Emmy por la composición musical de una película sobre la increíble historia de su vida, llamada Por amor o patria.

Durante la pandemia, Sandoval recurrió a las redes sociales para compartir su regalo con el mundo de forma gratuita. Para Sandoval, hacer su parte para traer alegría, hacer el bien y retribuir es todo para él.

“Es mi obligación”, dijo. “Es mi responsabilidad y es lo mejor que puedo hacer en mi vida”.

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