El gran dilema: quedarse en Estados Unidos o regresar a Cuba

Por Irina Pino

Cubanos en el aeropuerto de Miami. Foto: cubacute.com

HORAS DE LA HABANA – La situación en la que se encuentran muchos emigrantes cubanos una vez que viven en Estados Unidos depende en gran medida de cómo se fueron, qué tan preparados están y qué logros han logrado. Sin embargo, una cosa es cierta: ninguno se olvida de la isla.

Muchos continúan soñando que las relaciones políticas entre los dos países cambiarán para que puedan visitar libremente sus tierras. Otros desean seguir enviando fondos, medicinas y cualquier otra cosa para ayudar a sus familias.

Tengo un amigo que vive en Miami desde hace más de una década. Sus hijas emigraron atendidas por sus respectivos padres, luego la instaron a unirse a ellas.

Mara vendió su apartamento por menos de lo que valía, solo para poder obtener todo el dinero que necesitaba para el papeleo.

Si bien es cierto que obtuvo lo que quería, el resto de la venta de su casa fue una suma ridícula para mantenerla durante un tiempo en el extranjero.

Se licenció en Filosofía pero eso no vale nada porque no habla inglés. Ha tenido muchos trabajos diferentes, como cuidadora y niñera, así como ama de llaves.

Así es como ella está. Hablamos hace poco y me contó lo mal que le iban las cosas cuando vivía con sus hijas. El mayor la echó porque tuvieron una pelea. También tuvo problemas con los más jóvenes porque es muy insensible. Ni siquiera le hizo el favor a su madre de dejarla en el trabajo. Así como otros detalles que no escribiré aquí porque son vergonzosos.

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Mi amiga admite que sus hijas han cambiado mucho y no les agrada. Es solo una carga para ellos. No les importa su salud y su hija mayor no la deja ver a los nietos.

Tuvo pareja durante un tiempo, un jubilado de 70 años (ella tiene 60). Él era un buen tipo cuidándola, no la dejaría gastar un centavo. Al parecer, la amaba.

Con esta seguridad financiera, pudo enviar fondos a su madre con bastante frecuencia y ahorrar dinero para visitar Cuba.

Pero no son solo rosas, explica. Lo dejó claro desde el primer momento en que comenzaron su relación: nunca se casaría con ella.

Se separaron no hace mucho porque él estaba empezando a sentirse deprimido y celoso, y sospechaba que ella lo estaba usando para sus propios intereses.

Le pregunté si podía ser repatriada, trabajar como maestra y vivir con su madre. Dijo que ni siquiera podía conseguir el dinero que necesitaba para viajar, y mucho menos todos los papeles.

Actualmente, trabaja en Publix (una cadena de supermercados) y gasta la mayor parte de su salario en alquiler.

Es una persona que parece fuerte, pero pude sentir su dolor y su soledad. “En este país, solo importa el estatus y no tienes amistades reales”, dice ella.

Mantenerse saludable es su prioridad ahora, ya que no sabe lo que le depara el futuro.

Quiero ayudarlo aunque no sé qué decir… Las cosas tampoco son fáciles aquí… Regresar significaría mil problemas como lidiar con la escasez de medicamentos, el alza de los precios de los alimentos y las tarifas de los servicios públicos.

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