El 42% de las pymes dice que la morosidad es la causa de los despidos de su fuerza laboral – ORH

La situación provocada por la pandemia ha hecho que empresas y autónomos vean cómo el deterioro de la situación financiera ha mermado la capacidad de sus clientes para cumplir con sus obligaciones de pago, afectando no solo la liquidez de las organizaciones, sino también a sus empleados. . Tanto que El 42% de las pymes españolas afirma que la morosidad es la causa de los despidos de su plantilla. Esto se refleja en el nuevo informe European Intrum Payments, que analiza la salud financiera de las empresas en 29 países europeos.

“Es necesario que las cuestiones relacionadas con los términos de pago razonables ganen más peso en la gestión empresarial y se conviertan en una parte importante de la responsabilidad empresarial. De esta forma, las organizaciones estarán más conscientes de su flujo de caja y podrán reaccionar ante una menor demanda, frenando el cierre de negocios ”, dice. Alejandro Zurbano, director general de Intrum en España.

La disminución de la oferta debido a la pandemia Covid-19 y el colapso de la demanda están provocando retrasos en los pagos que, junto con la disminución de los ingresos, provocan el despido de trabajadores y el cierre de empresas. Prueba de ello es que entre marzo y agosto de este año se destruyeron 74.300 negocios en España, según códigos de cuenta de cotización a la seguridad social.

Esta situación, que hace que la tasa de paro española, según el Instituto Nacional de Estadística, se acerque al 16%, sitúa a España entre los 3 países europeos donde los impagos a las pymes tienen más impacto negativo en empleo, al mismo nivel que Irlanda (42%). Por encima de los dos está Lituania, en la parte superior de la clasificación, como El 44% de los encuestados considera que la morosidad es un factor clave en el despido de empleados.

En el extremo opuesto del panorama se encuentran las pequeñas y medianas empresas de los Países Bajos y la República Checa, donde solo el 4% considera que la morosidad implica un aumento de los despidos en su empresa, seguidas de belgas (9%) y portuguesas. (19%).

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Y es que, a pesar de que la directiva europea de lucha contra la morosidad recomienda que los plazos de pago para las empresas no superen los 60 días, la realidad es bastante diferente. El tiempo que transcurre entre el plazo de pago acordado y su duración real aumenta, alcanzando en promedio más de 20 días en el caso español. Así, mientras las empresas ofrecen a sus clientes y proveedores un plazo medio de pago de 44 días, no pagan facturas hasta 65 días después, 5 más que la media europea.

Esta creciente “brecha de pago” entre las condiciones de pago y la duración del pago se considera un riesgo real para el crecimiento de la mitad de las empresas españolas (48%). Y las previsiones no son nada prometedoras. Según estimaciones del Banco de España, el volumen de impagos en el tejido empresarial podría aumentar una vez finalizado el período de gracia de las garantías que apoyan actualmente a muchas pymes. A la ausencia de esta ayuda, que finaliza el 30 de septiembre, se suma el impacto directo de los impagos en la liquidez de 6 de cada 10 encuestados. Un hecho que no solo puede conducir a la destrucción de más puestos de trabajo, pero también el cierre de muchas empresas.

Para evitar llegar a esta situación y mantener las persianas abiertas, las industrias españolas aceptan plazos de pago más largos. De hecho, durante el último año el 90% de las empresas españolas han aceptado plazos de pago más largos que aquellos con los que se sienten cómodas, al igual que organizaciones alemanas o suizas.

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Evite la quiebra, una razón para aceptar plazos de pago más largos

El European Payment Report de Intrum también ha querido analizar, en su quinta edición, las causas que empujan a las empresas europeas a conceder plazos de pago más largos a pesar de la inseguridad que genera esta medida.

Como muestra este estudio, entre los factores que favorecen la aceptación de plazos más largos que los inicialmente establecidos, se encuentra la incertidumbre macroeconómica. De hecho, la mitad de las empresas españolas reconoce haber ampliado sus plazos de pago el pasado año debido a la ralentización económica, casi diez puntos porcentuales por encima de la media europea.

Sin embargo, si hay algo que llama aún más la atención es la cantidad de encuestados que afirman haber aceptado plazos de pago más largos para evitar la quiebra en los últimos 12 meses. Más concretamente, el 44% de las empresas españolas está de acuerdo con esta afirmación, que sitúa a España entre los países donde más empresas afirman haber pasado por esta situación para no caer en una suspensión de pagos; en línea con las principales economías de Europa, como Alemania (45%) y Francia (44%).

Sin embargo, la razón principal que los encuestados indican para aceptar plazos de pago más largos es mantener buenas relaciones con sus clientes. 8 de cada 10 empresas españolas afirman que esta es la razón fundamental por la que acuerdan recibir sus pagos más tarde, a pesar del desequilibrio que esto produce en su flujo de caja.

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