Cuba debe finalmente salir de la era de Castro

Cuba debe finalmente salir de la era de Castro

Una fotografía del expresidente cubano Raúl Castro se exhibe en la ventana de un edificio estatal en La Habana, Cuba, 11 de abril de 2021 (Reuters)

Cuando Raúl Castro dejó la presidencia cubana hace tres años, el famoso cantante cubano Raúl Torres escribió una canción para la ocasión llamada “El último Mambí”. El término “mambi” originalmente se refería a las guerrillas que lucharon contra España por la independencia a finales del siglo XIX. Medio siglo después, los revolucionarios cubanos se vieron a sí mismos llevando la antorcha de los libertadores del colonialismo español, esta vez en un esfuerzo por derrocar la dictadura militar de Fulgencio Batista.
Aunque renunció a la presidencia en 2018, Castro no ha abandonado la escena política por completo. Il est resté au poste très important de premier secrétaire du Parti communiste – le seul parti à Cuba – en gardant un œil vigilant sur la prochaine génération de dirigeants, en veillant à ce qu’ils ne s’éloignent pas trop de l’héritage de la Revolución. En su discurso inaugural en el octavo congreso del partido gobernante el viernes, el hombre de 89 años, quien fue uno de los pilares de la revolución, hizo el anticipado anuncio de su renuncia. Si bien esto no es sorprendente dada su avanzada edad y más de 60 años en el centro de algunos de los hechos más dramáticos de la historia reciente de Cuba, el fin de su carrera política significa el fin de una era.
Pour la première fois depuis plus de six décennies, il n’y a pas de Castro à la tête de cette île des Caraïbes, qui a adhéré à son idéologie et à ses valeurs face à des forces beaucoup plus grandes, en particulier sa fervente ennemie Americana. No son tiempos fáciles para los cubanos. La isla está sufriendo una severa crisis económica a la que la pandemia de coronavirus ha contribuido significativamente, la mordedura de las sanciones estadounidenses reintroducidas por la anterior administración estadounidense y las voces internas disidentes que piden un cambio. Todo esto ocurre en un momento en que el país está implementando algunas de sus reformas de mayor alcance desde que la revolución tomó el poder.
El retiro de Castro completa la transición que comenzó cuando dejó el cargo de presidente, que fue asumido por Miguel Díaz-Canel, quien pertenece a la generación nacida después de la llegada al poder de los revolucionarios. Castro vivió durante muchos años a la sombra de su carismático hermano Fidel y, en cierta medida, del inmortal Ernesto “Che” Guevara. No obstante, sus contribuciones a la revolución a lo largo de la lucha para derrocar a la dictadura de Batista y dar forma a la dirección de la política cubana durante las tumultuosas aguas de la Guerra Fría y sus secuelas merecen un mayor reconocimiento.
En gran medida, fue un ideólogo de la corriente más radical del socialismo durante los primeros años de la revolución. Al mismo tiempo, fue bajo su liderazgo que Cuba inició el largo camino hacia la búsqueda de un modelo de economía y gobernabilidad que no abandone los valores socialistas fundamentales de la revolución, pero que permita una liberalización gradual de la economía, adaptada a las condiciones globales del siglo XXI. También fue Raúl Castro quien se dispuso a enterrar el hacha con Estados Unidos. Se embarcó en un acercamiento con la administración Obama que condujo a una relajación del embargo cruel y sin sentido, inicialmente impuesto por el presidente Dwight Eisenhower, que se había vuelto cada vez más punitivo bajo cada administración sucesiva de Estados Unidos. Teniendo en cuenta los numerosos intentos de asesinar a su hermano por parte de la CIA, y en ocasiones en solitario, así como la miseria general causada por Estados Unidos en esta pacífica isla, fue un acto de gran visión, superando un rencor personal por el bien de Cuba.
Es probable que Díaz-Canel, quien muchos observadores también se convertirá en primer secretario del Partido Comunista, continúe el camino de la revolución en el camino que trazó Castro después de reemplazar a su hermano en 2006. El legado de Castro, en particular su capacidad para Aceptar y adaptarse a las circunstancias cambiantes de la economía global y el equilibrio de poder, es extremadamente impresionante. Esto es tanto más cierto cuanto que, hasta hace 15 años, toda la fuerza laboral del país estaba empleada por el gobierno, los salarios, independientemente de la ocupación y el papel en la economía, variaban mucho, poco, los impuestos no existían y ni la empresa privada ni se permitió la propiedad privada de la propiedad. Pocos revolucionarios, especialmente aquellos que han estado en el poder durante tanto tiempo, han podido adaptarse a las condiciones cambiantes sin dejar de mantener sus creencias fundamentales a la manera de Castro.
Díaz-Canel tiene algunas de las características de su predecesor en términos de adhesión a los principios básicos del socialismo cubano. Bajo su liderazgo, continuó el impulso de las reformas, en particular al permitir la actividad privada en la mayoría de los sectores, pasando de 127 actividades a más de 2.000.
Un obstáculo importante para el cambio en Cuba y para mejorar las condiciones económicas sigue siendo la relación con su poderoso vecino del norte. El presidente Joe Biden no parece tener prisa por revertir la política de acercamiento iniciada por la administración Obama cuando era vicepresidente. También ha hecho poco para revertir el daño causado a las relaciones entre Washington y La Habana por la administración Trump. Cuba no es una alta prioridad en la agenda de esta administración; está más influenciado por las demandas de la diáspora cubanoamericana que por lo que es bueno para los intereses estadounidenses o para el pueblo cubano. Sin un cambio en la relación entre Estados Unidos y Cuba, a la que La Habana bajo Castro y ahora Díaz-Canel se ha mostrado abierta, el ritmo de mejora de las condiciones económicas y sociales en Cuba será mucho más lento.

READ  Ana de Armas habla sobre sus rituales de cuidado personal

El legado de Raúl Castro, especialmente su capacidad para aceptar y adaptarse a las cambiantes circunstancias globales, es extremadamente impresionante.

Yossi Mekelberg

Las palabras de despedida de Castro al congreso del partido fueron: “Que nadie dude de que, mientras viva, estaré listo, con el pie en el estribo, para defender la Patria, la revolución y el socialismo”. Esto refleja que en el fondo se mantuvo tan comprometido con la causa como cuando él y sus compañeros llegaron a la isla en su destartalado yate “Granma” en noviembre de 1956. Sin embargo, el realista en él sabe que los días románticos de la revolución se han ido y su La querida Cuba tiene una enorme tarea si quiere avanzar y construir sobre los logros de la revolución en los campos de la educación, la salud y la ciencia, conservando algunos de sus admirables valores. Sin embargo, debe hacerlo con confianza y coraje para afrontar sus imperfecciones y encontrar un modelo cubano socialista, que premie la excelencia y el espíritu empresarial, tolerante con el individualismo y con quienes desafían al sistema.

  • Yossi Mekelberg es profesor de relaciones internacionales e investigador asociado en el programa MENA en Chatham House. Contribuye regularmente a los medios impresos y electrónicos internacionales. Gorjeo: @YMekelberg

Descargo de responsabilidad: las opiniones expresadas por los editores en esta sección son propias y no reflejan necesariamente los puntos de vista de Arab News.

More from Tiburcio Pasillas

Frick Madison abrirá en el icónico edificio Breuer en marzo

La Colección Frick se mudó de su excavación en la mansión de...
Read More

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *