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Deborah Sánchez y Enrique Corrales en la obra End of Time del coreógrafo Ben Stevenson. - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestros

Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestros


Deborah Sánchez y Enrique Corrales en la obra End of Time, del coreógrafo Ben Stevenson. Foto del autor

LA HABANA, Cuba.- Con un sentido homenaje a los coreógrafos Ramona de Saá (Cuba) y Ben Stevenson (Reino Unido), y una función en especial dedicada a la 13 Bienal de La Habana, la compañía Acosta Danza acabó un nuevo ciclo que sorprendió al público con un repertorio compuesto en su mayor parte por obras tradicionales.

El objetivo de crear un bailarín completo  ̶ premisa fundacional de la corporación ̶  ha empezado a dar frutos con las interpretaciones de adolescentes de los dos sexos, que hoy en día pertenecen al conjunto Artístico Docente de Acosta Danza; una academia surgida en 2017 y avalada por el Ministerio de Cultura y el Centro Nacional de Escuelas de Arte, que se dedica a la capacitación media-superior de jóvenes bailarines provenientes del nivel elemental de las escuelas de danza y ballet.

Gabriela Lugo y Carlos L. Blanco en Majísimo. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestrosGabriela Lugo y Carlos L. Blanco en Majísimo. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestros
Grupo Artístico Docente de Acosta Danza en la pieza Belles Lettres de Justin Peck. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestrosGrupo Artístico Docente de Acosta Danza en la pieza Belles Lettres de Justin Peck. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestros
Ballet Don Quijote versión coreográfica de Carlos Acosta. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestrosBallet Don Quijote versión coreográfica de Carlos Acosta. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestros

Ocho piezas conformaron el programa; de las que Belles Lettres (Justin Peck) y End of time (Ben Stevenson) han sido gozadas de antemano por el público habitual a las presentaciones de la compañía. Del catálogo tradicional frecuente subieron a escena “La Sílfide”, una ejecución bastante decorosa de Mario Sergio Elías y su partenaire Liliana Menéndez; y “Majísimo”, en la que participaron, junto a la nómina titular de Acosta Danza, los estudiantes del Grupo Artístico Docente. Esta nueva generación de bailarines dejó en el público una muy conveniente impresión; no solo desde el punto de vista técnico, sino más bien cuando a la caracterización de sus personajes.

Del ballet “Sueños de invierno” (Kenneth MacMillan) retornó el pas de deux para conmover al respetable con la agónica despedida de dos amantes, encarnados en esta ocasión por Leticia Silva y Enrique Corrales. El trágico adiós cerró con una apretada ovación, para enseguida dar paso a lo mejor de la noche: “La muerte del cisne”, interesante versión sobre las originales de Mijaíl Fokin y Michel Descombey.

Bailarinas de Acosta Danza en la obra Majísimo. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestrosBailarinas de Acosta Danza en la obra Majísimo. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestros
La Muerte del Cisne versión de Acosta Danza. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestrosLa Muerte del Cisne versión de Acosta Danza. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestros
Laura Rodríguez y Alejandro Silva en Voces de Primavera coreografía de Frederick Ashton. 800x637 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestrosLaura Rodríguez y Alejandro Silva en Voces de Primavera coreografía de Frederick Ashton. 800x637 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestros

 

El trágico acontencimiento es representado simultáneamente conforme los códigos del ballet tradicional y la danza moderna. En un delicioso contrapunteo escénico, los bailarines Gabriela Lugo y Carlos L. Blanco se acercan a uno de los jalones más bellos de la historia del ballet; una obra creada hace algo más de un siglo, que no entra en enfrentamiento con lenguajes y estilos renovadores. Ambos intérpretes estuvieron de mucho lujo en una actuación que destacó de forma notable la primera una parte de la velada.

Otra de las piezas muy agradadas por el auditorio fue “Voces de primavera” (Frederick Ashton), un refrescante pas de deux con música de Johann Strauss II a cargo de los bailarines Laura Rodríguez y Alejandro Silva. La sencillez técnica de la coreografía, como la soltura de los intérpretes, dejaron una agradable sensación entre los asistentes inmediatamente antes de salir al entreacto.

Laura Rodríguez y Carlos Acosta en el ballet Don Quijote. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestrosLaura Rodríguez y Carlos Acosta en el ballet Don Quijote. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestros
Leticia Silva y Enrique Corrales en la pieza Sueños de Invierno coreografía de Kenneth MacMillan. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestrosLeticia Silva y Enrique Corrales en la pieza Sueños de Invierno coreografía de Kenneth MacMillan. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestros
Liliana Menéndez y Mario Sergio Elías en el pas de deux de La Sílfide. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestrosLiliana Menéndez y Mario Sergio Elías en el pas de deux de La Sílfide. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestros

Entre los high lights de la segunda mitad estuvo el desempeño de los estudiantes del Grupo Artístico Docente de Acosta Danza en la pieza Belles Lettres, en especial el bailarín Leandro Fernández, un adolescente de 16 años que actúa como solista y muestra un dominio pasmante de las técnicas del ballet tradicional. Al verlo danzar con semejante elegancia, limpieza y seguridad, más de uno entre el público le presagió la buena fortuna de transformarse en el príncipe que precisa el ballet tradicional cubano, si bien siempre y en todo momento existe el peligro de que se decante por la danza moderna. Es pronto para decirlo.

El instante más aguardado de la noche llegó con el estreno de múltiples pasajes de la versión del ballet “Don Quijote” que hoy en día prepara Carlos Acosta, a partir de la original de Marius Petipa y Alexander Gorsky. La coreografía ofreció el placer añadido de ver danzar al propio Carlos en el rol de Basilio junto a Laura Rodríguez, quien lució magnífica en el papel de Kitri.

Volver a interpretar un protagonista después de su retiro como bailarín activo en 2015, ha sido una circunstancia excepcional para Carlos Acosta, motivada por su deseo de honrar a los dos maestros que más influyeron en su carrera artística. Fue muy apasionante percibir a Ramona de Saá y Ben Stevenson en un instante favorezco para Acosta Danza, que termina de cumplir el tercer aniversario de su debut mundial.

El bailarín Carlos Acosta junto a los Maestros Ramona de Saá y Ben Stevenson. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestrosEl bailarín Carlos Acosta junto a los Maestros Ramona de Saá y Ben Stevenson. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestros
El estudiante Leandro Fernández solista en la coreografía Belles Lettres. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestrosEl estudiante Leandro Fernández solista en la coreografía Belles Lettres. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestros
Gabriela Lugo y Carlos L. Blanco en La Muerte del Cisne. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestrosGabriela Lugo y Carlos L. Blanco en La Muerte del Cisne. 800x666 - Acosta Danza rinde tributos a dos grandes maestros

En un periodo parcialmente corto la compañía ha efectuado múltiples giras internacionales con notable éxito de público y crítica; ha trabajado con los más esenciales coreógrafos internacionales; ha presentado cuando menos dos temporadas anuales en el Gran Teatro de La Habana y también impulsado un proyecto enseñante que promete producir titulares en el futuro inmediato.

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